Un primer piloto de inteligencia artificial necesita una tarea concreta, personas que conozcan el proceso y una forma de comprobar el resultado. Antes de elegir una herramienta, conviene acordar qué problema se quiere resolver y qué tendría que suceder para justificar su uso en producción.
Esta guía propone un orden de evaluación para equipos de operaciones y tecnología. El objetivo es terminar con un alcance que se pueda probar y una decisión que se pueda explicar.
1. Describe el trabajo que hoy realiza una persona
Escoge un proceso con inicio y final reconocibles. «Mejorar la atención» es demasiado amplio. «Preparar un borrador de respuesta para solicitudes sobre el estado de un pedido» permite identificar entradas, fuentes y responsables.
Documenta qué recibe la persona, qué consulta y qué entrega. Incluye cuándo necesita pedir información, derivar el caso o corregir un dato. Así podrás decidir qué parte se puede asistir y cuál debe seguir bajo revisión.
2. Comprueba que existen fuentes utilizables
Haz una lista de datos y documentos, quién autoriza su acceso y cómo se mantienen actualizados. Cuando la tarea consiste en consultar información interna, RAG puede ser una opción: combina recuperación de contenido con generación apoyada en ese contenido. La documentación de Microsoft sobre RAG describe esta arquitectura.
3. Separa las respuestas de las acciones
Consultar el estado de una solicitud y modificarla requieren decisiones distintas. Define qué podrá leer el sistema, qué podrá proponer y qué acciones necesitarán aprobación. Anota cuándo debe detenerse y derivar el trabajo a una persona.
4. Acuerda cómo evaluar el piloto
Registra cómo funciona el proceso actual y selecciona casos representativos, incluidos los difíciles. Compara la propuesta con criterios acordados antes de comenzar: exactitud de la información, necesidad de corrección, tiempo de atención y resolución de excepciones.
| Criterio | Pregunta | Evidencia necesaria |
|---|---|---|
| Utilidad | ¿Qué tarea concreta mejora? | Proceso actual y línea base. |
| Datos | ¿Existen fuentes y acceso autorizado? | Ejemplos representativos y responsables. |
| Control | ¿Qué errores o acciones requieren revisión? | Reglas, permisos y excepciones. |
| Operación | ¿Quién mantiene y revisa el sistema? | Responsables, recursos y criterios de continuidad. |
5. Considera el coste de operar
Además de construir el piloto, habrá que mantener fuentes, revisar accesos, observar errores y actualizar integraciones. El resultado debe explicar el valor observado y los recursos necesarios para sostenerlo. Los porcentajes de ahorro se calculan con datos del proceso real.
Un ejemplo de alcance
Imagina un equipo que clasifica solicitudes de soporte y redacta respuestas a partir de documentación aprobada. Un piloto puede proponer una categoría y un borrador, dejando el envío a cargo de una persona. Los casos sin documentación suficiente pasan a revisión.
Este ejemplo es hipotético, no un resultado de cliente. Para evaluarlo hay que reunir solicitudes representativas, acordar qué se considera una clasificación correcta y registrar las correcciones del equipo.
Preguntas para preparar la conversación
- ¿Qué tarea queremos mejorar y quién es responsable?
- ¿Qué datos necesita y quién autoriza su uso?
- ¿Qué excepciones deben llegar a una persona?
- ¿Qué casos utilizaremos para evaluar?
- ¿Qué criterio permitirá continuar, ajustar o detener el piloto?
En I2B, la consultoría en IA y automatización parte del proceso y sus oportunidades. Si el caso requiere coordinar herramientas y acciones, revisa las soluciones con agentes de IA. Para un proceso documental concreto, consulta la guía de automatización de procesos financieros. Conversemos sobre el alcance de tu primer piloto.